uscar soluciones a los distintos conflictos desde un único campo, hace que no se tengan en cuenta consecuencias que pueden producirse en otros aspectos de la persona.

Por ejemplo, una persona puede ganar un procedimiento judicial, pero puede seguir sintiéndose igual -o incluso peor que antes- al experimentar que el proceso judicial no ha solucionado su problema.

Esto suele ocurrir frecuentemente en situaciones de rupturas familiares, divorcios, denuncias por incumplimientos de sentencias, etc.

 

En muchos casos el proceso judicial agrava o alarga el conflicto, sin olvidar que los gastos o frustraciones producidos por estar inmerso en una situación conflictiva interminable contribuyen aún más, a tener todo tipo de sensaciones de ineficacia o inutilidad.

A veces se producen situaciones, incluso victimizantes, simplemente por sostener una disputa que no se sabe controlar o no se conoce la forma de concluirla. 

Cuando se utilizan los medios adecuados es mucho más probable conseguir soluciones efectivas para el cierre de situaciones conflictivas.

 

    Existe para todos,  la posibilidad de relacionarse cómodamente,  en paz y sin violencia. Hay muchos más recursos que el enfrentamiento...sólo hay que estar disponible y dejarse ayudar para encontrar una solución con la que todos los implicados en el conflicto,  puedan convivir... 

Luhé Palma